Baficito: Foquito Jannik Hastrup

THE BOY WHO WANTED TO BE A BEARJustificar a ambos lados
Jannik Hastrup
2002 - Dinamarca


El niño que queria ser un oso
Para sanar el dolor de su compañera luego de la muerte de su cachorro, un oso macho roba un niño recién nacido a una pareja que vive cerca. Los osos crían al niño como si fuera suyo, y éste aprende a vivir como un oso. Pero la mujer se desespera por la pérdida de su hijo, y entonces el hombre rastrea a la familia de osos y lo recupera. El chico tendrá que decidir entre volver a ser un niño o aprender a ser un oso por su cuenta



CIRCLEEN: CITY MICE
Jannik Hastrup
2009 - Dinamarca



Cirkeline: Ratones de Ciudad

Circleen es una figurita de cartón que duerme en una caja de fósforos en la mesa de dibujo de su creador. Un día, la pequeña elfa decide mudarse a la ciudad con sus amigos Ingolf y Fredrik. Allí encontrarán a Sisse, una ratona que conoce todos los secretos urbanos y vive en un barco amarrado en el puerto junto a su abuelo y su hermano pequeño, Viktor. Y también está Hassan, un ratón turco, y su familia. Sisse les mostrará Copenhague a sus nuevos amigos, recorriéndola en patín, en moto, en un avión de juguete y en tren. Pero la ciudad tiene sus peligros, especialmente bajo las alcantarillas...



A TALE OF TWO MOZZIES
Jannik Hastrup, Flemming Quist Meller


2007 - Dinamarca




Un cuento de dos mosquitos

Una divertidísima aventura plagada de personajes originales y cómicos, y con coreografías que remiten a los grandes musicales de Hollywood. Egon (un mosquito capaz de asombrar con sus proezas sobre la bicicleta) y su novia Dagmar se lanzan a recorrer el mundo, pero en su camino se cruza Dominella, la cruel reina de las hormigas rojas que está intentando apoderarse del reino. A Egon y a Dagmar les toca hacer de héroes y para ello utilizarán tres poderosas armas: la música, la bicicleta y la imaginación.




Competencia Internacional

AJAMI
Scandar Copti, Yaron Shani

No es impropio decir que Ajami habla de un lugar, y que es el lugar el que hace nacer las historias que van recorriendo la película, casi laberínticamente, como si reprodujeran la manera en que se entremezclan sus calles. Scandar Copti y Yaron Shani –ese director con dos cabezas, con la particularidad de que aquí son una árabe y la otra israelí– buscaron que Ajami fuera un espacio donde se expandieran múltiples historias, en tanto coexisten judíos, musulmanes y cristianos. Pero debían condensarse también múltiples sentidos y, sobre todo, múltiples puntos de vista. Policías judíos desaforados, vendedores de droga y palestinos indocumentados son apenas algunos de los personajes que Ajami intersecta con una fluidez y una contundencia narrativa extraordinarias. Alejándose de la idea de víctimas y victimarios, pero también de una presunta comunión que anhela un pacifismo arduo de concretar en la realidad, Ajami muestra –como Waltz with Bashir, como Lebanon– que el conflicto de Medio Oriente dejó de ser un tema para propiciar formas nuevas de contar lo más difícil: el mundo contemporáneo.

ALAMAR
Pedro Gonzalez-Rubio

Con sólo cinco años, el pequeño Natan siente que este viaje con su papá Jorge no es un viaje más, sino el capítulo previo a abandonar la tierra mexicana –paterna– rumbo a la de los orígenes de su mamá –italiana–. Sin embargo, la ruptura familiar del pasado, lejos de convertirse en un nudo traumático, abre una nueva perspectiva para padre e hijo en su trayecto hacia el arrecife de coral de Banco Chinchorro, donde el vínculo entre ellos crece al ritmo del contacto con la naturaleza. Bucear en Alamar, junto a los personajes, nos permite expandir todo un mundo de experiencias que se transmiten o se dejan incorporar; como si esta sorprendente –extática, lírica, oceánica– película de González Rubio siempre tuviera nuevos secretos escondidos para revelarnos, y para hallarlos debiese nadar entre el documental y la ficción. Sin la necesidad de perseguir grandes ballenas imposibles, Alamar prueba que los milagros (cinematográficos) existen.

BUMMER SUMMER
Zach Weintraub

Un verano con la vitalidad y el desconcierto de una adolescencia que se acaba, o situada justo en ese momento donde los juegos de la infancia empiezan a ser recuerdos nostálgicos de un pasado idealizado. A sus diecisiete años, Isaac se aleja de la escuela para iniciar una serie de desventuras ínfimas, pero sin rumbo y sin mapa, sellando su amistad con Ben y su novia, Lila. La ópera prima de Zach Weintraub retrata la luz de un verano iniciático, pero sin ningún énfasis, a través de un blanco y negro que logra velar todo el sentimentalismo, pero no sustrae el valor de la emoción de la libertad de semejante experiencia. Weintraub hizo esta película tras salir de Tisch, la misma escuela donde estudió Jarmusch (cuyos rastros pueden verse en Bummer Summer como un punto de partida radical). Y en la acertada herencia de síntesis formal, con una narración de depuración visual, se aleja de todo efectismo dramático y estético del cine estadounidense –incluso de ciertos vicios del panorama independiente actual– para ir al encuentro del desafío de un cine primitivamente revelador.

CENTRO
Sebastian Martinez

Pese a que Buenos Aires es una ciudad estrechamente relacionada con el cine, son más bien escasas las incursiones que la tienen como centro del relato. El subgénero documental denominado "sinfonía", que intenta capturar la esencia y el ritmo de algunas metrópolis (como ocurrió con Walter Ruttmann y su Berlín, sinfonía de una ciudad o Jean Vigo y su A propósito de Niza, por ejemplo), tiene todavía una deuda pendiente con la fundada por Juan de Garay en 1580. A metros del Obelisco, en una zona delimitada por unas pocas cuadras, es donde se ubica la acción de esta película. El centro de la ciudad es el lugar por el que miles de personas pasan apresuradas todos los días, donde montones de carteles anuncian variados servicios y productos, el que atraviesan silenciosamente las líneas del subterráneo. Es también donde evangelistas, chinos, adolescentes, arbolitos y empresarios inyectan el entorno con una energía única que Centro transmite con cada plano y cada sonido, registrándolos y ordenándolos con la lógica musical de un concierto, uno en el que todos los instrumentos ejecutan su parte con absoluto dominio de sus capacidades.

CUCHILLO DE PALO
Renate Costa

La realizadora paraguaya Renate Costa hace en Cuchillo de palo varios retratos: el de su tío Rodolfo; el de su familia (en especial el de su padre); el de la represión del régimen de Alfredo Stroessner hacia los homosexuales; y el del miedo y los prejuicios todavía arraigados en la sociedad paraguaya. Si bien la cineasta aparece y guía las entrevistas, la primera persona es un rasgo de enunciación tenue, enmarcado por el pudor, el respeto y la justa distancia ante la historia de su propia familia. El tío Rodolfo fue alguien que vivió perseguido, encarcelado y reprimido, y fue uno de los gays incluidos en "los 108", una lista que convirtió hasta al propio número en estigma. Rodolfo, según se cuenta en la película, murió de tristeza. Con singular sensibilidad, concisión y rigor, Costa hace un film político y personal a flor de piel –las entrevistas con su padre Pedro y el relato de un velorio tienen especial impacto– que emociona con las mejores armas.

EL AMBULANTE
Eduardo de la Serna, Lucas Marcheggiano, Adriana Yurcovich

Desde hace años Daniel Burmeister lleva a cabo una de las obras más prolíficas del cine argentino. Cargado con un pequeño equipo y a bordo de su destartalado auto, recorre miles de kilómetros ofreciendo de pueblo en pueblo la creación de un film interpretado y realizado con la ayuda de los vecinos de cada localidad a cambio, únicamente, de casa y comida. Títulos como Matemos al tío, Mi amigo el doctor o Terror en la casa abandonada forman parte de su filmografía y de la memoria de miles de habitantes de pequeños pueblos del interior que participan, bajo su dirección, de una experiencia única. Todo el proceso creativo de Burmeister queda registrado por los realizadores de este film, que encuentran el punto de vista y el tono adecuado para contar una historia llena de emoción, contratiempos y situaciones cómicas. La búsqueda de locaciones, la selección de los actores, la puesta de cámara, el montaje y finalmente la exhibición no sólo descubren cómo se hace una película para cualquier espectador neófito (y un nuevo tipo de cine argentino para los conocedores), sino que construyen y revelan la vida y obra de un gran desconocido que resume una pasión por el cine y la vida pocas veces vista.

GO GET SOME ROSEMARY (DADDY LONGLEGS)
Josh Safdie, Benny Safdie

La herencia cassavetiana debe ser una de las más difíciles de distribuir entre las nuevas generaciones de realizadores norteamericanos. Disputada largamente desde la muerte del director de Faces en 1989, ha pasado de mano en mano sin que nadie lograra hacerse con ella de manera legítima. Los hermanos Safdie se anotan con su segundo film (luego de su ópera prima The Pleasure of Being Robbed, exhibida en la onceava edición del Bafici) un sólido punto a favor en la competencia. Lenny (interpretado por Ronald Bronstein, otro director/actor como los Safdie) es un divorciado, padre de dos niños de ocho años, que lleva una vida tan desordenada como es posible. Durante dos semanas debe hacerse cargo de cuidar por sí solo a sus hijos, de mantener su trabajo como proyectorista en un cine y de no echarlo todo a perder. Pero sus errores e incompetencias, siempre al borde de la crueldad o el desamor, le juegan en contra en el intento por alcanzar algo tan abstracto como lo son la adultez y la responsabilidad paterna.

LA BOCCA DEL LUPO
Pietro Marcello

Las fábricas echando humo; los dancings; el viejo cine de género de los ‘50 y ’60; la sirena de un barco; una Génova espectral, nostálgica y verdadera; las voces apasionadas de Mary y Enzo, dos enamorados que graban sus cartas en cintas, de quienes intuimos algún secreto. Pietro Marcello dice que hizo La bocca del lupo para hablar sobre los residuos de un mundo perdido, pero el peso de los sentimientos hace que se vayan apoderando de la película como una enredadera emocional ante la cual es imposible tomar distancia. Todo lo que importa del cine está en La bocca del lupo: el pasado y el presente, el archivo de lo que el mundo pudo ser y la crónica de lo que es, la lucha humana por hacer justicia con sus sentimientos contra todo statu quo, el imposible límite entre lo ficcionado y lo real, el cine como reservorio de memoria y del paso del tiempo, la vuelta a la vida de las imágenes unidas a otras nuevas. Como siempre ocurre con las grandes películas, el dispositivo que pone en marcha Marcello sólo sirve para este film. No hay método, sólo el coraje y el genio de un cineasta llamado a trascender.

LA MUJER SIN PIANO
Javier Rebollo

La noche larga de una depiladora o la misantropía como una de las bellas artes. En su segunda película, Rebollo (Lo que sé de Lola) filma la fuga nocturna de una mujer de algo más de cincuenta años con la vida hecha rutina, un hijo independiente que es apenas una voz intempestiva en el teléfono y un marido taxista que se parece a Mr. Bean. El sentido del humor del film es extraño; puede valerse, por ejemplo, de un ataque de epilepsia para resolver un gag o transformar el deseo de fumar un cigarrillo en una empresa imposible. Un cuarto de película transcurre en un aeropuerto, otro cuarto en la calle, un tercero en bares o lugares públicos para comer de paso. Como en Jarmusch, la nada posmoderna acecha a sujetos vaciados, inexpresivos, lacónicos o mudos. Hay muchos celulares y pocas conversaciones, funcionarios y empleados que actúan como autómatas, gente que goza de facilidades para viajar a cualquier lado y se queda siempre en el mismo sitio. Todo es aséptico, prolijo y mecánico.

LA QUEMADURA
Rene Ballesteros

Historia de una ausencia, La quemadura es un film personal desde su tema mismo: la madre del realizador René Ballesteros, que desapareció de su vida veintiséis años atrás. Qué pasó con ella y cómo su suerte afectó a la familia es algo que se irá develando con el transcurrir del film, una mezcla de documental familiar y ensayo sobre los artificios de la memoria. La historia de Margarita es también la de Quimantú, una editorial legendaria surgida de la nacionalización de la empresa Zig Zag por parte del gobierno de la Unidad Popular, y que el gobierno militar haría desaparecer, literalmente, de la faz de la Tierra. Hoy, sus títulos son buscados por coleccionistas en librerías de viejo; son los rastros que René y su hermana encuentran en su intento de reconstruir el pasado que se fue. Pero allí también hay ficción, olvido, ocultamiento: el secreto persiste. La familia que explotó es hoy una utopía, la idealización de un recuerdo, nostalgia de lo que no estuvo allí. Como dice alguien en el film: "Lo pasado, pasado; no se puede dar vuelta atrás a nada."

LES BEAUX GOSSES
Riad Sattouf

El joven de 14 años Hervé (Vincent Lacoste), lleno de granos y hormonas, y su compinche fanático del heavy-metal, Camel (Anthony Sonigo), irrumpen en la pantalla en esta comedia alegremente cruda sobre la entrada a la adultez, dirigida por el historietista francés Riad Sattouf. Cuando Hervé le echa el ojo a Aurore (Alice Trémolière), su hermosa y segura de sí misma compañera de clase, todo su mundo de frustraciones sexuales se pone patas para arriba. Luego está Camel, que vive temeroso de que Hervé debute antes que él, y la entrometida madre soltera de Hervé, a quien le encantaría que su hijo consiga novia… y deje en paz a esa media arrugada que tiene en su mesa de luz. ¿Cómo se dice Supercool en francés? Simplificando, Les Beaux Gosses es una película para todos aquellos que recuerdan las maravillas del primer amor y los horrores de la eyaculación precoz.

LO QUE MAS QUIERO
Delfina Castagnino

Lo que más quiero es la historia de dos duelos: uno amoroso, de inmediata repercusión y dilución más sencilla; otro más duro, de procesos más lentos y luctuosos. Lo que más quiero es también la historia de una amistad entre dos chicas, sostenida a la distancia y puesta a prueba en la convivencia. Lo que más quiero es la historia de esos dolores, pero –como las películas más sabias– se acerca a su tema de manera oblicua. Porque Lo que más quiero es, en casi todo su metraje, una comedia brillantemente actuada y filmada en sobrios planos secuencia (la conversación sobre un coche entre los personajes de María Villar y Esteban Lamothe, de timing perfecto, es especialmente memorable). Lo que más quiero es también un debut refulgente, de notable seguridad, tanta como para tocar las más variadas emociones; otro plano secuencia, sobre Pilar Gamboa sentada y asumiendo un rol para el que no está preparada, es un prodigio de sensibilidad. Y Lo que más quiero es, además, una película virtuosa y de imágenes de mucha belleza (quizás el sur argentino nunca se haya visto tan bien en el cine). Lo que más quiero es una película hermosa, así de sencillo.

MARY AND MAX
Adam Elliot

Una nena australiana, tímida y maltratada por el entorno, se hace amiga por correspondencia de un señor gordo, neoyorquino, retraído y con un trastorno mental. Mary and Max cuenta, con alta velocidad y una voz en off de cuento infantil, las vidas de estos personajes mediante el intercambio postal. Pero ésta no es una película para niños, y no solamente porque los paisajes son grises y amarronados (aunque hay detalles especialmente ubicados de colores vivos). En Mary and Max hay enfermedades, miserias varias, alcoholismo, suicidio, soledad, depresión, psicofármacos, abandonos y crueldades. Pero también hay amistad, calidez, ternura y mucho pero mucho humor de todos los colores. Mary and Max, una pequeña joya de la animación en plastilina, moldea –con clara conciencia estilística– su humanismo feroz y su permanente asombro por la vida y por esos sujetos que la viven y que hacen de la escritura y la amistad un refugio contra todos los males posibles. Una película emocionalmente omnívora.

OS FAMOSOS E OS DUENDES DA MORTE
Esmir Filho

Alguien que tiene un blog donde hace se llamar "Mr. Tambourine Man" debería ser un fanático de Bob Dylan. Y el adolescente protagonista de Os famosos e os duendes da morte lo es, al punto de planear un viaje casi imposible, como modo de escape, desde su suburbio rural hasta la ciudad brasileña en la que pronto tocará Dylan. Pero, como gran parte de lo que sucede alrededor de ese personaje, el viaje es un plan mental, una ensoñación, algo virtual que lo despega de la soledad de su habitación, y que se parece bastante a ese "I’m Not There" de la película de Todd Haynes (que también orbita en el universo de Dylan). Es que la ópera prima de Esmir Filho traza líneas de fuga que cruzan los tópicos de la cultura adolescente actual (el rock, las drogas y la cibercultura), pero proyectados a un nivel de extrañamiento onírico donde la nostalgia, lo cotidiano, el deseo, la oscuridad, lo mágico, la muerte y lo pop vibran de manera laberíntica. En esa expansiva encrucijada personal, la película aparece como una de las más huérfanas dentro del cine brasileño actual.

PARAISO
Hector Galvez

En los márgenes de Lima, un grupo de cinco adolescentes (tres varones y dos chicas), trata de sobrevivir frente a las casi nulas posibilidades sociales que ofrece el presente. Ninguno pierde su capacidad para enfrentar cualquier adversidad, ni para soñar con un cambio que altere su existencia estancada en el barrio pobre Jardines del Paraíso, donde la llegada de un circo es casi un fenómeno impensado. Sin acercarse al miserabilismo, Héctor Gálvez logra que el conflicto de cada personaje tenga un peso muy específico, iluminando zonas distintas de la desesperación, la esperanza, la banalidad y la tragedia de los excluidos. En Paraíso hay mucha firmeza para conseguir un realismo cinematográfico sofisticado y libre, capaz de soportar planos fijos de larga duración con una cámara en mano de pulso documental. Pero también, la película se sacude todos aquellos vicios formalistas y falencias del cine latinoamericano para trazar un relato múltiple pero esencial, que no pierde la dimensión social ni su marco de pertenencia, omnipresente en ese paisaje peruano plenamente cinematográfico.

POLICE ADJECTIVE
Corneliu Porumboiu

Después del éxito internacional de su ópera prima Bucarest 12:08, Corneliu Porumboiu volvió a ser un favorito de los festivales con Police, Adjective, largometraje que comenzó un largo recorrido en Cannes 2009. Presente casi en cada plano, su personaje principal, Cristi (Dragos Bucur), es un joven policía que pasa los días siguiendo a un estudiante sospechado de fumar marihuana. Desprovista de todo manierismo del policial, la película descompone el género y devuelve a la labor del protagonista el desconcierto, la burocracia y el tedio que viven los policías "de verdad". Para colmo, Cristi no está seguro de que su tarea tenga sentido, y es consciente de que trabaja como ariete (uno minúsculo, pero una pieza al fin y? al cabo) de un sistema desprovisto del sostén ideológico que tenía en el pasado. Sus pensamientos surgen, a regañadientes, en largas conversaciones con sus superiores donde debe justificar su proceder, a veces en el borde exterior de la legalidad. El título del film viene de uno de esos debates, y refleja la intención de Porumboiu el hecho de que el clímax de la historia provenga de una respuesta oída al pasar mientras los personajes consultan un diccionario.

PUTTY HILL

Matt Porterfield

Un joven muere de sobredosis de heroína en Baltimore (el territorio habitual del cine de John Waters). Sus amigos y familia se juntan antes del funeral. Y el tiempo transcurre entre recuerdos, dolores, pasatiempos varios, canciones, miedos y llantos. El duelo social, ese estar con los otros que conocieron al muerto lleva, por un lado, a sanar las heridas mediante el consuelo, y, por otro, a abrirlas aún más ante los recuerdos compartidos. La impactante honestidad emocional de la película de Mathew Porterfield se basa –en parte– en un acercamiento realista y abierto a los personajes en combinación el uso de formas asociadas con el documental, como la entrevista. Esa honestidad permite que esta paradójica película adquiera muchas fortalezas a partir de contar las fragilidades a flor de piel de un duelo colectivo. El escritor uruguayo Mario Levrero decía que "por algo se han inventado" los velorios y los entierros. Lo decía en su libro La novela luminosa, una obra en la que toda luz era inundada por una tristeza inexpugnable. En Putty Hill, en cambio, la tristeza es inundada por la luminosidad del cine, como puede verse en la magnífica y entrañable secuencia del funeral.

RED DRAGONFILLES
Liao Jiekal

Una joven artista regresa a Singapur desde Nueva York. Volver a casa, a viejas amistades, a lugares recorridos. No todo encaja, y los recuerdos y las amistades son raíces y también misterios; y, como tales, inexactos, escurridizos, a veces reveladores y otras meramente desvíos. Dos chicos y una chica –adolescentes– caminan cerca de una vía de tren, por una zona de profusa vegetación, con uniforme colegial; su andar es exploratorio, cargado de miedos, asombros y novedades (sí, hay ecos de Cuenta conmigo de Rob Reiner). Alguien se pierde. En esa pérdida, y en los recuerdos de la mujer adulta, están el desasosiego y las búsquedas, y la posibilidad de encontrarse con el pasado y con la gente que habitó en él. Película de derivas y de una sensibilidad sutil y singular, la ópera prima de Liao Jiekai nos lleva a hablar del siempre difícil de lograr –y hasta de mencionar– cine como poesía, hecho en este caso de suaves conexiones, de yuxtaposiciones, rimas y compases que se sienten libres a la vez que necesarios

THE ROBBER
Benjamin Heinsenberg

Revelación del último Festival de Berlín, este ejemplar del novísimo cine alemán –pero cuya acción transcurre en Viena– es un film en continuo movimiento. Fiel a su protagonista, un corredor que también es delincuente –o un reo que sacó partido del gimnasio–, Benjamin Heisenberg hace del travelling una misión divina: su cámara sigue a Johann (Andreas Lust) corriendo por pasillos, techos, calles y a campo traviesa una carrera sin respiro cuya meta es la invisibilidad. El ladrón/corredor rehúye el compromiso, esquiva favores y parece empecinado en desafiar a una sociedad que hace todo lo posible por contenerlo. Basado en un personaje real, el Johann de Heisenberg es un obsesivo; un capitán Ahab de su propio martirio, que corre para huir de un destino inevitable, cada vez más cercano, y al cual parece aceptar desde los primeros minutos del film. Aun así, simpatizamos con él y queremos que se salve. En su frialdad sigue siendo un héroe, si bien ese rol está aquí destilado de toda connotación moral: sólo queda su esencia, física y mecánica.

Se acerca el 12º Bafici

Desde el 7 al 18 de Abril de 2010, se realizará en Buenos Aires el 12º Festival Internacional de Cine Independiente.
El BAFICI nació en 1999, y año a año se consolidó como uno de los festivales de cine más destacados del mundo, con un importante reconocimiento y un lugar de privilegio en la agenda cinematográfica internacional.
Es reconocido como vehículo fundamental de promoción para la producción independiente, que aquí puede mostrar los filmes más innovadores, arriesgados y comprometidos.
El festival integra, a través de su amplia programación, diversas expresiones culturales y reúne a directores consagrados y nuevos talentos en un ámbito dinámico.
Con un amplio rango de películas que incluye premieres mundiales, argentinas y latinoamericanas, además de merecidas retrospectivas, es el evento más grande y prestigioso para el cine independiente en América Latina.
Sedes del Festival: Hoyts Abasto, Atlas Santa Fe, Alianza Francesa, Malba Cine, Teatro 25 de Mayo, Teatro Gral. San Martin, Arteplex Duplex Caballito, Espacio Bafici, y Cine al Aire Libre.
Poco a poco iremos subiendo mas información a este sitio.